A la hora de independizarnos no siempre tenemos la oportunidad de vivir en solitario, sino que para abaratar costes dependemos de compartir piso de alquiler con amigos o en la mayoría de los casos, desconocidos. Es por ello que iniciar esta nueva etapa en nuestra vida conlleva 10 mandamientos que deben cumplirse a rajatabla para evitar males a mayores como convivencias incómodas, malentendidos y por supuesto roces.

Convierte tu habitación en tu santuario

Uno de los principales hechos que tienes que asumir a la hora de convivir con otras personas en el mismo piso es que cada uno de vosotros tendrá su espacio de aislamiento, distracción y descanso: la habitación. Haz de tu cuarto un lugar agradable, en el que te apetezca estar y pasar tiempo libre. La decoración y elementos a incorporar en ella ya es cosa tuya, lo dejamos a tu elección.

Foto: Getty Images

Los pagos se realizan en la fecha acordada

Además de compartir zonas comunes, todo compañero de piso que se precie también deberá compartir gastos con el resto de inquilinos. Facturas de la luz, agua, teléfono/internet, etcétera deberán de pagarse a medias en el día acordado. Retrasarse en un pago puede provocar desconfianza y precisamente eso es lo que no buscamos, ¿verdad?

Un pilar base: la limpieza

Seáis tres, cuatro o dos en un mismo piso de alquiler; los tiempos de limpieza deben quedar repartidos para que no se den desagradables situaciones como un suelo en el que te quedes pegado cada vez que andas por él; cristales limpios y baños en los que no provoquen arcadas conforme se entra en ellos. Tratad de asignar estas tareas, sin duda de las más importantes, de forma que todos puedan realizarlas.

Las visitas están bien, pero en su justa medida

Todos queremos llevar a nuestra novia, amigos o familiares al piso ya sea por una visita o incluso pasar una noche. No obstante, debéis tener en cuenta que no vivís solos en él, sino que estáis acompañados por lo que las constantes visitas de personas puede resultar incómoda a la hora de estar en zonas comunes o querer mantener un mínimo de ruido.

Foto: Getty Images

La noche es para dormir

Si te apetece hacer una fiesta en casa, estás en tu completo derecho de asumir la responsabilidad de saber que a lo mejor tus compañeros de piso necesitan descansar o incluso no tener ganas de celebrar algo. Mantén horas apropiadas para tomar algo con amigos en casa, pero trata de que la juerga no se extienda más de las 22:00 u 23:00.

Avisa con antelación a tus compañeros

Esta regla va directamente ligada a la anterior. No vivimos solos, por lo que a la hora de invitar a gente al piso de alquiler, celebrar cualquier fiesta o incluso pensar en tener un animal en casa deberemos de avisar con antelación al resto de compañeros; de esta manera nos cubrimos las espaldas ante cualquier futuro comentario.

Mantened las zonas comunes ordenadas

Lo que pasa en tu habitación, se queda en tu habitación. Al resto de tu compañeros seguramente les dé igual como tengas tu cuarto; pero no podemos decir lo mismo de las zonas comunes como baños, salón o cocina. Es por ello que no es más limpio quién más limpia, sino quien menos ensucia. Tratad de no dejar cosas por medio, recoger la mesa al terminar de comer o fregar los platos al momento; mismo caso para el salón con el sofá, las sillas, etcétera. Todos lo agradeceréis.

Foto: GettyImages

Ahorrar en compañía es posible

Seguramente todos vosotros queráis pagar menos a final de mes en la factura de la luz y el agua. Es posible, pero debéis de poner de vuestra parte. Esto incluye encender las luces que sean necesarias, tratar de cerrar bien el grifo o por ejemplo organizar en condiciones las lavadoras.

Los ligues no tienen pase VIP

Si durante una de tus noches de fiesta conoces a ese chico o chica que tanto esperabas y tenéis la intención de terminar en la cama, el piso que compartes con otras personas queda terminantemente prohibido. Reconoce que apenas unas horas te separan de saber algo más que el nombre y los gustos de esa persona, por lo que para evitar disgustos optar por un hotel es la mejor de las soluciones.

Lo ajeno no se toca

Si te gusta mucho la camiseta de tu compañero de piso, te llama la atención ese cómic que tiene en su habitación o la taza que usa para tomar café, ¡pide permiso! No hay mayor sensación de impotencia para un compañero de piso que la otra parte comience a adueñarse – o coger sin permiso – parte de sus cosas personajes.