Abrir un frasco de cristal: nunca volverás a pedir ayuda

Uno de los problemas más comunes al que alguna vez todos nos hemos encontrado en la cocina es no poder abrir un frasco de cristal. Los tarros de vidrio, ya sean de miel, mermelada, tomate frito, espárragos o cualquier otro alimento, a veces son duros de pelar. Muchas veces ni siquiera el más fuerte de la familia es capaz de conseguir desenroscar la tapa, en ocasiones dejándolo por imposible.

Quiero compartir contigo varias soluciones a este problema casero tan común, pero antes conviene preguntarse ¿por qué a veces es imposible abrir un frasco de cristal? Esto sucede porque cuando compramos un alimento en un tarro de cristal envasado al vacío a veces este efecto es demasiado fuerte y se traduce en que nos es imposible abrir la tapa. Por lo tanto, por mucha fuerzas que ejerzas girando la tapa, es probable que no consigas nada más que hacerte daño en la mano.

Abrir un frasco de cristal que se te resiste es mucho más fácil y rápido de lo que piensas. Aquí tienes cuatro métodos, a cada cuál más efectivo:

Con un paño de cocina

Este método es recomendado para los casos en los que haya que ejercer un poco de fuerza para abrir el tarro. Si el efecto vacío no es fuerte, solo necesitas agarrar la tapa con un paño y girar firmemente. Lo más importante es conseguir sostener la tapa del frasco de cristal firmemente. Así que para este método te vale casi cualquier objeto. En algunas tiendas también encontrarás un utensilio de cocina metálico en forma de cuña bastante efectivo. Este objeto rodea la tapa y la afianza en un lado con una base de goma para que solo tengas que girar.

Golpeando la base del frasco

Con este método intentaremos romper el efecto vacío del frasco empujando el alimento de la base del frasco hacia arriba. Para ello, lo primero es inclinar el frasco hacia abajo. Acto seguido daremos un golpe seco y fuerte con la palma de la mano en su fondo. Si al hacerlo escuchamos un sonido, habremos conseguido romper el efecto vacío del frasco de cristal.

Aplicando pequeños golpes en la tapa

Para este método, un poco más sofisticado que el anterior, necesitaremos preferiblemente una cuchara o un utensilio de cocina romo. Con el frasco en una mano, lo iremos girando sobre sí mismo mientras golpeamos rápida y repetidamente la tapa. Si al cabo de unos golpecitos escuchamos un sonido, habremos conseguido romper el efecto vacío.

El infalible método del cuchillo

Si todo lo anterior fracasa, puedes aplicar el que quizás sea el método más efectivo de todos. Necesitarás la punta de un cuchillo o el mango de una cuchara pequeña. Con mucho cuidado tienes que introducir el cuchillo entre la tapa y el frasco de cristal y hacer palanca. Con gran probabilidad conseguirás romper el efecto vacío del frasco. La comprobación es  escucharar un sonido después de expulsar todo el aire al exterior.

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