Vivir de alquiler puede parecer lo mejor del mundo, pero hay que tener en cuenta que hay mucho casero aprovechado. Probablemente no nos demos cuenta en un primer momento, pero en cuanto leemos el contrato del piso, tenemos que estar siempre alerta; tenemos que saber donde están los límites de arrendador y arrendatario.

Casero aprovechado: Indicios a tener en cuenta

Habréis escuchado alguna vez la frase de “es bueno ser desconfiado“, y cuando vamos a alquilar un piso, con más razón. Eso sí, no hay que malinterpretar, hay caseros y caseros, unos que buscan más cómo beneficiarse en todo y otros que únicamente te pasarán el recibo todos los meses.

En lo primero que nos fijaremos a la hora de hablar con nuestro casero es cómo nos trata; hay quienes buscan adquirir un vínculo y una confianza con el inquilino para que luego a este le sea más complicado decir que “no” a determinadas cosas, por lo que a veces lo mejor es mantener cierta distancia, aunque eso sí, sin la necesidad de ponernos bordes tampoco.

En el caso de que nuestro casero sea un poco más frío, quizás también tengamos que mirar su actitud. Hay que tener en cuenta que una persona que falte el respeto a la mínima de cambio será muy desagradable para nuestro vínculo arrendatario-arrendador.

Lo más importante: el contrato

Si hay algo en lo que tener especial cuidado a la hora de alquilar un piso, es en el contrato. Todo lo que esté escrito en él servirá en un futuro para cualquier tipo de reclamación o disputa legal. Algo muy importante a tener en cuenta es que debe figurar que la fianza debe estar depositada en el organismo correspondiente de nuestra comunidad autónoma. De no estarlo, cuando queramos irnos podríamos quedarnos sin nuestra fianza…

Otro punto importante es que en el contrato figure que el pago de cada mensualidad se haga a través del banco. Realmente no es obligatorio que sea por banco, pero esto nos beneficiará de cara a que Hacienda vea que estamos pagándole al arrendador, sin necesidad de tener que demostrarlo con facturas.

Las cláusulas del contrato

Debemos tener mucho cuidado con las cláusulas de nuestro contrato. Aquí es donde podremos ver efectivamente si tenemos un casero aprovechado. Por ejemplo, para entrar en nuestro domicilio, el casero tendrá que contar con nuestro permiso, y además, por contrato no debemos conceder más de dos o tres entradas a nuestro piso al año. Que el casero entre sin nuestro permiso es inconstitucional, pero obviamente, al tratarse de un piso pagado por él, puede querer cerciorarse que no se está destrozando o exageradamente sucio.

También debemos tener cuidado con los subarrendamientos, y esto es un tanto peliagudo según qué situación. Que el subarrendamiento por dinero no esté permitido es más o menos normal, pero el problema está en si no lo podemos hacer tampoco a título gratuito. Si tenemos novi@ o queremos invitar a un amigo a dormir, podría incluso haber algún problema, por lo que es recomendable alejarse de una restricción así.

Y por supuesto, es importante fijarnos en otras cláusulas que podrían ser abusivas, o simplemente, ser incompatibles con nuestro modo de vivir. Tener mascotas, hacer ruído o no permitir modificaciones en muebles son solo algunas de las cláusulas que podrían afectarnos negativamente, aunque no necesariamente tenga que ver conque tengamos un casero aprovechado.

Firmado papel a papel, hasta la fianza

En el día que te encuentras con tu casero puede parecerte una persona excelente, pero no puedes calcular qué te deparará en el futuro. Por ello conviene revisarlo todo mirando que todos los papeles del contrato, así como el de la fianza estén firmados, y a ser posible, incluso grapados (es una forma de evitar que se añadan más documentos con falsas firmas de por medio). Y que no te de reparo pedir que te firmen un papel que ha quedado sin firmar, ¡que en el futuro podría darte problemas!

La responsabilidad del casero con el piso

Terminamos este artículo con un apartado muy importante, y es que todo arrendador debe tener una cierta responsabilidad con el piso. Cualquier mueble o electrodoméstico que incluya de serie nuestra vivienda, pasa a ser responsabilidad del arrendador. Esto es, que en caso de que la persiana, la manilla de la puerta o cualquier cosa que incluya el piso se estropee, debemos llamar a nuestro casero para que se ocupe de arreglarlo. Esto debe venir marcado en el contrato, y por supuesto, hablamos únicamente de averías por uso, no por pegarles patadas a las cosas.