Entre las muchas responsabilidades que tenemos a la hora de independizarnos está el hecho de no depender de una persona – generalmente nuestra madre o padre – para lavarnos la ropa, y por ende tratar de tener siempre nuestras prendas en perfecto estado.

No obstante, puede que el hecho de sumar esta tarea frente a otras como limpiar la casa, hacer la compra, cuidar de nuestra mascota y por supuesto cumplir con nuestro trabajo además de otras obligaciones hace que el hecho de pensar en poner lavadoras, tender y sobretodo planchar suponga para muchos una de las labores que más pereza genera en todo aquel que comienza a vivir en solitario.

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Por suerte nos tenéis a nosotros para conocer trucos que os facilitarán toda la labor; y sí, también en el campo de las lavadoras y el correspondiente planchado posterior. Pero, ¿quien dice que tenemos que recurrir a la tabla o plancha de turno para tener siempre nuestra ropa a punto? A continuación os vamos a contar algunos consejos para que ambos elementos no sean precisamente imprescindibles.

La importancia de poner bien una lavadora

El primer paso para no depender de la plancha es poner una buena lavadora, y por ello no nos referimos a una prestigiosa marca o un detergente de alto coste. Además de ahorrar bastante en energía, nuestra máxima debe ser lavar la ropa a temperaturas muy bajas, preferiblemente entre 30º y 40º. No utilizar mucho detergente también es importante, así como un programa corto.

Con esto pasaremos al siguiente paso y que está directamente vinculado con sacar la ropa de la lavadora conforme ésta termine su centrifugado.

Foto: Marcelo Fernández – Flickr

¿Secadora o depender del tendedero?

Está claro que no todos tenemos acceso a una secadora y dependemos del clima que haya en nuestra zona para, finalizada la lavadora, pasar al tendido. En el caso de que dispongais de una secadora y una vez ésta haya terminado su funcionamiento, dobladla inmediatamente aún estando en caliente; así evitaremos arrugas.

En cambio, si la secadora no entra entre los electrodomésticos de vuestro hogar; la clave para que ésta se seque en condiciones en nuestro tendedero residirá en la forma que tengamos de extenderla. Las camisetas por ejemplo deben ser extendidas evitando la aparición de cualquier arrugar, además de ayudarnos de un simple ‘clip’ para los cuellos; un truco sencillo a la par que útil. Los pantalones por el contrario dependerán en líneas generales de cuatro pinzas, éstas situadas en los bordes de la prenda y al igual que en las camisetas, procurando cualquier arruga.

La fase clave: el doblado

Olvidaos por completo de que una vez esté la ropa seca en el tendedero seguir dejándola ahí hasta que tengáis algo de tiempo para doblarla. Poner la lavadora, tenderla y doblarla son procesos que requieren seguirse en el preciso momento en el que cada uno de ellos termina.

Foto: misscaro - Flickr

Foto: misscaro – Flickr

Por ejemplo, si continuáis con la ropa tendida varias horas sabiendo que ésta ya está completamente seca, lo único que conseguiréis es que se quede “acartonada”. Al igual que decíamos en el paso anterior, lo mejor es doblarla cuando aún está caliente, ya sea al terminar la secadora o haya pasado un tiempo al sol.

Como habrás podido comprobar tras seguir estos pasos, elementos como la secadora o la plancha de turno no son imprescindibles a la hora de independizarnos; sino que más bien se presentan como opciones secundarias. Disponer del tiempo adecuado para realizar los consejos expuestos será vital para que nuestra ropa luzca como el primer día y así de paso también evitemos desgastes futuros en ella o la aparición del siempre odiado olor a humedad.