Probablemente te hayas dado cuenta que los radiadores de tu casa no funcionan como es debido. Quizás incluso hayas notado que estos no se calientan igual de bien en su parte superior que en la parte inferior, y esto lo más seguro es que se deba a que no los has purgado. Los fabricantes recomiendan purgar radiadores al menos una vez al año, así que os enseñamos cómo hacerlo.

¿Qué es purgar un radiador?

Purgar significa “quitar lo malo”, y purgar radiadores viene siendo retirar el aire que sobra. Con el tiempo, es normal que entre demasiado aire en nuestro radiador, y esto impedirá que se propague el calor que se genera. Por tanto, el “truco” para que nuestro radiador vuelva a funcionar es purgarlo.

Purgar un radiador: instrumental necesario

Purgar un radiador es muy sencillo y tampoco es necesario de unas herramientas muy caras o extrañas para llevar a cabo la purga. Tan solo necesitaremos de un vaso o recipiente para recoger el agua que sale del radiador, y no nos caiga en el suelo, así como de un destornillador plano, el cual encaje en el “tornillo” que tendremos en uno de los extremos de cada radiador.

Destornillador plano

Antes de purgar el radiador

Para purgar un radiador es necesario realizar entre dos y tres acciones, dependiendo de las opciones que nos ofrezca nuestro sistema. La primera acción es encender la calefacción y la segunda, también imprescindible, es abrir la llave de paso de agua. Si además, nuestra caldera nos permite elegir la presión, debemos poner por unos momentos la máxima también.

Purgar radiadores: por orden y poco a poco

Una vez tenemos todas las herramientas necesarias y realizamos las acciones necesarias previas a la purga, podemos ya empezar a purgar todos nuestros radiadores. Hay que tener en cuenta que en casa podemos tener muchos radiadores, y es muy importante purgarlos todos, por lo que es ideal contar con un cierto tiempo libre antes de empezar.

Para empezar a purgar, debemos escoger el radiador situado más cerca de la caldera. En uno de los extremos habrá una especie de tornillo que debemos desatornillar colocando un vaso debajo. Llegado a cierto momento, debería salir agua y aire a partes iguales, y mientras sigan saliendo ambas cosas, debemos dejar el vaso debajo (para que el agua no caiga al suelo) y el tornillo desatornillado. Una vez solo salga agua, ya podemos volver a atornillar el radiador y pasar al siguiente radiador.

Radiador

Terminamos la purga de los radiadores

Una vez hemos terminado la purga, ya podemos bajar de nuevo la presión de la caldera y disfrutar de nuestra calefacción “arreglada”. Obviamente, en caso de que siga sin calentar, quizás debamos mirar de un técnico para la reparación. Los radiadores deberían calentarse en su totalidad, y esto, con el paso del tiempo, debería calentar la casa, pero si tenemos una casa muy fría o abierta, quizás el problema no lo tengamos en la calefacción, por lo que os recomendamos también revisar cómo está estructurada nuestra vivienda.