Comprobar que nuestro casero declara el piso puede no ser sencillo. Esto se debe a que es una disputa entre tres partes. Quien tiene la responsabilidad de declarar es del casero, no el inquilino. Pero claro, aunque sea solo por contribuir con el estado, más de un particular quiere saber si su piso está declarado. Sin embargo, hay más razones para querer saber si nuestro casero declarara el piso. Repasamos algunas de ellas y os contamos algunos “trucos” para conocer la verdad.

Por qué debemos vivir en un piso declarado

Puede que estés en tu vivienda y te preguntes: “¿y a mi qué más me da?. Muchos inquilinos se equivocan al pensar que da lo mismo vivir en un piso declarado que en uno sin declarar. Pero hay una parte que es cierta: es Hacienda quien debe evitar que haya viviendas no declaradas. El problema para el arrendatario puede llegar en el momento de querer sacar un “dinero extra” cada año. Hablamos por supuesto, de la declaración a Hacienda, obligatoria para salarios de más de 22.000€ anuales, pero útil para salarios más bajos también. La diferencia entre hacerla o no supone poder recibir dinero por ello.

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El número de catastro

Cuando vamos a hacer la declaración de la renta, debemos añadir el número de catastro de nuestra vivienda. Este número lo podemos obtener con o sin la voluntad del casero. Tan solo es necesario buscarlo en la web del gobierno indicando la dirección de la vivienda. Si la vivienda no está registrada en el catastro, podéis empezar a temer, aunque también os recomendamos buscar de varias maneras en el catastro. Una vivienda no declarada en el catastro tampoco puede ser declarada a Hacienda. Llegado a este punto, tenemos dos posibles soluciones: o bien hablar con el arrendador o bien denunciar la situación. Nuestro objetivo debe ser averiguar si se trata de un error, o si realmente la vivienda no está registrada.

Por las buenas o por las malas, nuestro casero declara el piso

En el caso de que la vivienda no esté registrada en el catastro, nuestra obligación moral debe ser la de cambiar la situación. Si decidimos hablar con el casero, aunque sea con buenas palabras, debemos exigir este registro. En un caso muy concreto podría haber un “despiste” por parte de este, pero lo más seguro es que haya intencionalidad. Por ello también está la otra opción: la de denunciar la situación. En ambos casos es posible que acabemos teniendo que cambiarnos de vivienda, pero al menos ya lo podremos hacer a una registrada.

Por último cabe destacar que quien rendirá cuentas será Hacienda. Es posible que el casero declare la vivienda sin inquilinos, o con alguna que otra irregularidad, pero eso no debe preocuparnos. O el casero declara el piso o tendrá alguna que otra multa. Hacienda tiene toda la información que necesita para comprobarlo todo. Al fin y al cabo, es su trabajo.