Vivir en casa de los padres a los 30 no es precisamente fácil. De jóvenes muchos piensan en pasarlo bien y disfrutar de la vida, pero tarde o temprano uno se da cuenta que también hay que trabajarse un futuro, y las excusas de “seguir con los estudios” tras repetir varios años o estar “buscando trabajo” mientras no se deja de procrastinar no convencerán ni a tus padres ni a tu conciencia.

Relación con tus padres

Tenemos que dar por hecho que, o bien no has tenido mucha suerte hasta el momento, o que directamente, no has querido aprovechar las oportunidades que se presentaron ante ti. Y precisamente como la situación dependiente a los 30 años no es muy bonita, la relación con tus familiares debe ser lo mejor posible.

Lo único que separa a un hijo de ser echado de la casa de sus padres es la obligación moral de estos a darle todo lo que necesita en esta vida. Pero claro, si tenemos 30 años y seguimos viviendo en casa de papá y mamá, esta obligación pasará a esfumarse en muchos casos. He aquí que el vínculo afectivo sea muy importante.

Echarte no es una opción

Ni que decir tiene que debemos tratar con respeto y cariño (real) a nuestros padres. Hacer el desayuno, fregar la casa o lavar la ropa son solo algunas de las tareas que te tocará hacer cuando te independices, por lo que también puedes hacerlas mientras te las ingenias para vivir en casa de los padres a los 30. Esto será valorado positivamente en la mayoría de casos, siempre y cuando no lo estés haciendo ya.

Y por supuesto, a esto hay que sumarle otro tipo de esfuerzos. No podemos estarles pidiendo eternamente dinero para gastarlo en ocio, de alguna forma también tenemos que poner de nuestra parte. A veces lo difícil no es encontrar trabajo, sino encontrar uno bien remunerado. Empezar de camarero o dependiente de una tienda a tiempo parcial puede ser un gran comienzo. Y sí, habrá horas extra no pagadas y derechos del trabajador no cubiertos del todo, pero desgraciadamente el mundo laboral está así ahora mismo.

No dejes de estudiar

Es verdad que hay una edad a partir de la que estudiar no sirve de mucho, pero si tienes 30 años y aún estás buscando tu futuro, cualquier estudio a mayores no viene de más. Recuerda que por ejemplo, conocimientos de informática e inglés son de los más útiles a día de hoy en España, por lo que si puedes ir haciendo cursillos para controlar estas materias mientras trabajas a tiempo parcial, tendrás perfectamente cubierto tu horario de persona en búsqueda de un trabajo mejor e independencia.

Por último, especialmente si tus padres viven una situación económica un tanto mejorable, no vendría de más que de vez en cuando pagues la compra y así ayudes mínimamente a la familia a poder llegar a fin de mes. Desde luego que si haces esto último, vivir en casa de los padres a los 30, más que dificil, será todo un orgullo para tus seres más queridos.