Si tienes un gato o un perro, quizás estés pensando en adquirir una tarifa plana de veterinario. Este tipo de tarifas tienen sus ventajas e inconvenientes. Especialmente estas están pensadas para personas con una especial preocupación por su mascota. Os contamos todo lo que debéis saber acerca de estas tarifas.

Tarifa plana de veterinario: otra forma de cuidar a nuestra mascota

Tanto si tenemos perro como si tenemos gato, querremos que nuestro animal esté prevenido de cualquier peligro. Hay que tener en cuenta que incluso la enfermedad de un animal podría contagiarse a su duelo en determinados casos. Ahora bien, una tarifa plana de veterinario tampoco es la solución a todo. Normalmente estas nos ofrecen una serie de vacunas anuales a un buen precio. Sin embargo, las vacunas no dejan de ser pequeñas prevenciones, a veces innecesarias.

Pero además de vacunas, los veterinarios nos ofrecen la más que importante consulta anual. Independientemente de que nos hagamos o no con una tarifa plana de veterinario, debemos llevar nuestra mascota al veterinario todos los años. Por último también hay ofertas y descuentos que nos pueden ser útiles en caso de visitar con frecuencia el veterinario.

Perro en veterinario

Perro en veterinario

La preocupación del dueño

No cabe duda que es mejor que una mascota sea vacunada a que no lo sea. Especialmente cuando son pequeños, tanto los gatos como los perros necesitan ser vacunados para evitar contraer múltiples enfermedades. A partir de ahí, una revisión veterinaria al año puede ser más que suficiente. Aunque esto ya depende de la óptica desde la que se mire. Quienes tengan una mayor preocupación por su mascota querrán que tenga todas las vacunas y protecciones del mundo. Para quienes confían en dar un buen cuidado, quizás con solo las primeras vacunas le parezca suficiente.

Precio a corto y largo plazo

Una tarifa plana de veterinario no es algo que nos vaya arruinar, pero tampoco es algo “muy barato”. Contad conque de los 30-50€ anuales no va a bajar. Y si queremos el mejor de los cuidados, nos podemos ir a varios cientos de euros. Por supuesto, aquí el dueño es el que tiene la última palabra. Ni todos los bolsillos se pueden adaptar a una tarifa plana, ni todos los dueños se “conforman” con un cuidado mínimo.